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Nutrición 5 min de lectura

Ayuno intermitente: qué funciona de verdad

El ayuno intermitente comprime tu alimentación en una ventana, lo más común 16 horas de ayuno y 8 de comida. Funciona, pero sobre todo por una razón poco glamorosa: menos horas para comer suele significar menos calorías. Entender eso multiplica tus probabilidades de éxito.

Qué hace y qué no hace el ayuno

En estudios controlados, con calorías igualadas, el ayuno produce una pérdida de grasa similar a la restricción calórica normal. Su poder es práctico: para muchos, una sola regla grande, no comer antes del mediodía, es más fácil de seguir que contar cada comida.

Las promesas más allá del peso, como efectos dramáticos de longevidad en humanos, siguen sin demostrarse. El azúcar en sangre suele mejorar, pero en gran parte porque el peso baja y se corta la comida nocturna.

A quién le va bien y quién debería evitarlo

El ayuno le queda a quien salta el desayuno de forma natural, prefiere pocas comidas grandes y quiere reglas simples. También combina bien con mañanas ocupadas.

Es mala opción si entrenas fuerte temprano, te cuesta comer suficiente proteína en una ventana corta, tienes historial de trastornos alimentarios o estás embarazada. Los atletas con dos sesiones al día suelen necesitar la ventana más amplia.

Cómo empezar sin arruinar tu proteína

Empieza con 12 horas y extiende gradualmente hacia el 16:8. Mantén la proteína alta dentro de la ventana, aproximadamente 1,6 a 2,2 g por kilo de peso corporal, repartida en dos o tres comidas para proteger el músculo.

Las calorías siguen decidiendo el resultado; conoce tu meta con la calculadora de calorías. Equil hace práctica la ventana: escanea tus comidas con foto, mira cómo se llenan proteína y calorías en tiempo real y comprueba si tu ventana realmente alimenta tu entrenamiento.

Deja de registrar a mano

Equil lee tu comida, glucosa, sueño y entrenamiento, y ajusta tu plan en tiempo real. No es otro registrador, es un coach.

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