Por qué tu objetivo de agua debe cambiar con el clima
Ocho vasos al día es un eslogan, no un plan. La cantidad de agua que necesitas no es fija. Cambia con el calor, la humedad y cuánto te esfuerzas, y un único objetivo estático lo ignora todo.
El sudor es la variable
En un día fresco y sin viento en el escritorio, tus pérdidas son modestas. En un día caluroso y húmedo, o durante un entrenamiento duro, puedes perder bastante más de un litro de sudor en una hora. Un objetivo que no lo tenga en cuenta es demasiado alto en días fáciles o muy bajo en los duros.
La humedad lo empeora de un modo que la gente subestima. Cuando el aire ya está saturado, el sudor se evapora mal, así que sigues sudando para intentar enfriarte, y las pérdidas suben aunque no te sientas empapado.
Leer tus propias señales
No necesitas equipo de laboratorio para medir esto. La sed, el color de la orina y cómo te sientes al final de una sesión son buenas guías. Clara y frecuente es buena hidratación; oscura e infrecuente significa que vas por detrás.
Un truco útil para entrenar es pesarte antes y después de una sesión dura. La mayor parte del cambio a corto plazo es agua, y aproximadamente cada kilo perdido es alrededor de un litro a reponer en las horas siguientes.
Un objetivo que se adapta
El mejor enfoque es un objetivo de hidratación que se flexibiliza según las condiciones y la actividad, en vez de un número que persigues cada día. Un pronóstico caluroso más una sesión larga debería subir el listón automáticamente.
Equil lee el clima y tu carga de entrenamiento y ajusta tu objetivo de hidratación para que encaje, así la meta refleja lo que de verdad estás perdiendo hoy, no un promedio que no le cuadra bien a ningún día.
Deja de registrar a mano
Equil lee tu comida, glucosa, sueño y entrenamiento, y ajusta tu plan en tiempo real. No es otro registrador, es un coach.
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